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Signo de Frank: ¿Una arruga en la oreja puede indicar riesgo de infarto?

Controlar factores de riesgo cardiovascular como la obesidad, la hipertensión o el colesterol elevado es fundamental para cuidar la salud de las arterias y el corazón.
Detalle de un lóbulo de la oreja de un hombre con el signo de Frank o pliegue diagonal..webp
Redacción Farline
28 octubre 2026

¿Qué es el signo de Frank y cómo identificar esta arruga en la oreja?

En 1973, el neumólogo estadounidense Saunders T. Frank describió una arruga en el lóbulo de la oreja, conocida como signo de Frank, y planteó su posible asociación con la enfermedad cardiovascular.

En la actualidad, sigue habiendo dudas sobre su utilidad clínica a la hora de determinar el riesgo cardiovascular, por lo que no se considera una herramienta diagnóstica en las consultas de Atención Primaria.

El signo de Frank es fácil de identificar y se puede ver a simple vista. Es un pliegue que está situado en el lóbulo de la oreja, en la parte blanda donde se colocan los pendientes, suele ser diagonal y su profundidad puede variar.

¿Qué relación existe entre la oreja y la salud del corazón?

La relación entre la oreja y la salud cardiovascular no está avalada científicamente, pero se sabe que tanto la oreja como la nariz son los únicos órganos que crecen a lo largo de toda la vida y las personas con problemas en las arterias pueden presentar lesiones vasculares tanto en la oreja como en la nariz que ayudan a determinar si hay un riesgo mayor de enfermedad cardiovascular. Estas lesiones vasculares se traducen en un crecimiento desigual del lóbulo, lo que hace que aparezca el famoso pliegue en la oreja o signo de Frank.

Según un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid, la forma del lóbulo de la oreja puede indicar al médico a simple vista que la persona podría padecer una enfermedad cardiovascular o múltiples factores de riesgo cardiovascular. Por lo tanto, a todas aquellas personas que presenten el pliegue y no hayan sido diagnosticadas de enfermedad cardiovascular, se les recomienda que se realicen un chequeo, porque es probable que sean hipertensos, tengan diabetes o el colesterol alto y, por lo tanto, necesiten tratamiento para controlar estos factores de riesgo.

Si tengo un pliegue en el lóbulo de la oreja, ¿debo preocuparme?

La arruga en el lóbulo de la oreja puede ser una señal de alarma de que algo está sucediendo, pero no quiere decir que todas las personas con ese pliegue tengan riesgo cardiovascular. Si quieres saber cómo prevenir un infarto, el primer paso es controlar los factores de riesgo cardiovascular.

Chequeos médicos recomendados y prevención

El objetivo principal de los chequeos médicos es detectar a tiempo los factores de riesgo cardiovascular para modificarlos mediante la adopción de hábitos de vida saludable. Estos chequeos están dirigidos especialmente a quienes ya han cumplido los 45 años, sobre todo si tienen antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular. Entre los factores de riesgo que se intentan buscar están la obesidad, la diabetes , la hipertensión , el colesterol alto, el estrés y el tabaquismo.

Otros factores y marcadores clave de riesgo cardiovascular

La Fundación Española del Corazón propone la vigilancia de los siguientes factores de riesgo cardiovascular:

  • Edad. Con el paso de los años los vasos sanguíneos pierden elasticidad y aumenta el riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
  • Antecedentes familiares. Tener familiares cercanos con enfermedades cardiovasculares puede aumentar el riesgo.
  • Herencia genética. Algunas variantes genéticas predisponen a sufrir colesterol elevado, hipertensión y otras alteraciones que incrementan el riesgo cardiovascular.
  • Sexo. El riesgo cardiovascular varía según el sexo y la edad. En las mujeres puede aumentar tras la menopausia .
  • Raza. Determinadas etnias tienen mayor riesgo cardiovascular por factores genéticos, sociales y ambientales.
  • Diabetes mellitus . Los niveles elevados de glucosa pueden dañar los vasos sanguíneos y favorecer la aterosclerosis, aumentando el riesgo de infarto e ictus.
  • Consumo de drogas. Sustancias como la cocaína y el cannabis pueden elevar la presión arterial, acelerar el corazón y provocar arritmias, infartos y otras complicaciones graves.
  • Anticonceptivos orales. Algunos anticonceptivos hormonales pueden aumentar el riesgo de trombosis, especialmente si existen otros factores, como el tabaquismo o antecedentes trombóticos.
  • Frecuencia cardiaca. Una frecuencia cardiaca elevada en reposo puede asociarse con un mayor riesgo cardiovascular.
  • Enfermedad periodontal. La inflamación de las encías se relaciona con un mayor riesgo cardiovascular, aunque esta asociación no demuestra que sea una causa directa de enfermedad cardiaca.
  • Gripe. La gripe puede provocar inflamación en el organismo y aumentar temporalmente el riesgo de complicaciones cardiovasculares, especialmente en personas vulnerables.
  • Lipoproteína (a). Los niveles elevados de esta proteína se asocian con un mayor riesgo de aterosclerosis, infarto e ictus; de ahí que se recomiende su medición.

Hábitos saludables para cuidar el corazón y prevenir un infarto

Este decálogo te puede ayudar a controlar los factores de riesgo cardiovascular y prevenir un infarto:

  • Alimentación. Se recomienda aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres , frutos secos, cereales integrales, ácidos grasos omega 3 y aceite de oliva. También hay que incluir en la dieta pescado y carnes blancas de forma habitual y limitar las carnes rojas y los productos procesados. La dieta mediterránea es la mejor opción para mantener tu corazón saludable.
  • Modera la cantidad de sal. Consumir demasiada sal puede elevar la presión arterial y aumentar el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Para reducir su ingesta, evita abusar de los alimentos procesados y utilizar hierbas aromáticas y especias para condimentar.
  • Evita el tabaco y limita el alcohol. Fumar y beber alcohol puede perjudicar la salud cardiovascular.
  • Mantén un peso adecuado. El sobrepeso y la obesidad están relacionados con una mayor probabilidad de desarrollar problemas cardiovasculares. Una alimentación saludable, junto con una actividad física frecuente, ayuda a controlar el peso .
  • Bebe suficiente agua. Una buena hidratación contribuye al correcto funcionamiento del organismo. Es recomendable beber agua a lo largo del día, sobre todo cuando se hace deporte.
  • Realiza ejercicio de forma habitual. La práctica de actividad física ayuda a controlar la presión arterial, los niveles de colesterol y el peso corporal. Caminar a paso ligero durante unos 30 minutos al día es una excelente opción.

  • Prioriza el descanso nocturno. Dormir entre siete y nueve horas por noche, en el caso de la mayoría de los adultos, favorece la salud general. La falta de sueño mantenida puede relacionarse con un mayor riesgo de hipertensión, obesidad y otras alteraciones que afectan al sistema cardiovascular.
  • Controla tus niveles de colesterol. Tener el colesterol elevado favorece la acumulación de placas de ateroma en las arterias, lo que puede dificultar la circulación sanguínea y aumentar el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular. Mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio y realizar controles médicos periódicos permite detectar posibles alteraciones y actuar a tiempo.

Recuerda que aplicar estos hábitos saludables para el corazón te ayudará a mejorar tu calidad de vida, al mismo tiempo que reduces, en cierta medida, los factores de riesgo.

Fuente:

Validado por Cristina López,
Licenciada en Farmacia y directora técnica Laboratorios Farline

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