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Qué es la dorsalgia, sus síntomas y cómo aliviar el dolor dorsal en la espalda

Una mala postura, esfuerzos repetidos, estar mucho tiempo delante del ordenador… Todos estos gestos pueden estar detrás de la dorsalgia, un dolor que se localiza en la parte media de la espalda.
Mujer con dolor en la zona dorsal sujetándose la espalda con la mano..webp
Redacción Farline
19 mayo 2026

El dolor de espalda es una molestia frecuente que casi todos hemos sufrido alguna vez tras hacer un esfuerzo desmedido, por una mala postura o por estar mucho tiempo sentados. Aunque se suele pasar pronto, en algunas ocasiones altera nuestra vida diaria al limitar ciertas actividades. En otros casos, cuando el dolor se mantiene o va asociado a otros síntomas, es necesario acudir al médico para poder recibir un diagnóstico.

Qué es la dorsalgia y dónde se localiza el dolor dorsal

El término dorsalgia describe el dolor que se sitúa en la zona media de la espalda, que puede surgir de manera repentina o progresivamente a lo largo de varios días. Con frecuencia se relaciona con posturas inadecuadas durante la jornada laboral, con pasar muchas horas frente al ordenador, realizar esfuerzos con los brazos elevados (sobre todo al cargar objetos pesados) o hacer algún esfuerzo continuado.

La zona dorsal es la parte de la espalda situada entre las cervicales y las lumbares. La componen 12 vértebras torácicas: de la T1 y a la T12 (también denominadas “D”) lo que hace que sea la zona más grande de la columna vertebral. Es la que da soporte a las costillas y al esternón a través de la caja torácica, que alberga órganos vitales, como el corazón y los pulmones.

Causas más frecuentes de la dorsalgia y factores que la empeoran

Las causas de la dorsalgia son multifactoriales, y entre las más frecuentes se encuentran las siguientes:

  • Mantener posturas inadecuadas durante largos periodos de tiempo.
  • Exposición prolongada al frío en esa zona de la espalda.
  • Estrés continuo que se manifiesta como tensión muscular en la espalda.
  • Alteraciones estructurales, como la escoliosis.
  • Enfermedades de tipo autoinmune, como la espondilitis anquilosante o la artritis reumatoide.
  • Hernias discales o procesos de desgaste en los discos intervertebrales.
  • Lesiones en esa zona como consecuencia de caídas o accidentes, que tienen su repercusión en los músculos, ligamentos y vértebras dorsales.

Entre los factores que empeoran la dorsalgia está el reposo. De hecho, no se recomienda guardar reposo absoluto en cama, ya que puede prolongar las molestias.

Tampoco es aconsejable cargar peso mientras persista el dolor. Actividades como fregar manteniendo el cuerpo inclinado hacia delante también pueden resultar perjudiciales, al igual que intentar alcanzar objetos situados a gran altura. En estos casos, es preferible utilizar un taburete para colocarse a la misma altura y evitar esfuerzos innecesarios.

Tipos de dorsalgia: mecánica e inflamatoria, y cómo diferenciarlas

Dependiendo de su origen, de la zona afectada y de su evolución, los tipos de dorsalgias se clasifican en:

  • Dorsalgia mecánica. Es la más frecuente y se produce por alteraciones del sistema musculoesquelético, como las contracturas, sobrecargas o desalineaciones vertebrales. El dolor suele aumentar con el movimiento y mejorar con el reposo.
  • Dorsalgia inflamatoria. El dolor es continuo y más intenso por la mañana y por la noche. Suele mejorar al hacer ejercicio y es frecuente en las personas con espondilitis anquilosante.
  • Dorsalgia aguda. Aparece de forma repentina y dura unas seis semanas. Suele aparecer como consecuencia de un esfuerzo físico.
  • Dorsalgia crónica. El dolor se prolonga durante más de tres meses, puede ser constante o aparecer en episodios. En su origen pueden estar problemas degenerativos e incluso el estrés.
  • Dorsalgia no especificada. Cuando no se conoce bien la causa, la clasificación de la dorsalgia es no específica. En estos casos, es recomendable hacer pruebas adicionales para descartar otras patologías.

Aunque con menos frecuencia, también se puede desarrollar una dorsalgia por cáncer. En este caso el dolor de espalda suele ser constante, el reposo no lo alivia y se suele asociar con pérdida de peso, fatiga o fiebre. Ante estos síntomas, es fundamental acudir al médico.

Síntomas de la dorsalgia y señales de alarma para consultar

Los síntomas de la dorsalgia más frecuentes incluyen:

  • Dolor en la zona dorsal. Se localiza en la parte media de la espalda y puede ser constante o intermitente, de intensidad variable, y presentarse como una molestia sorda entre los omóplatos o como un dolor más agudo y localizado en un lado.
  • Irradiación del dolor. En algunos casos, la molestia puede extenderse hacia los hombros, brazos o incluso la zona abdominal.
  • Rigidez muscular. Es la sensación de tensión que limita el movimiento y reduce la flexibilidad de la columna dorsal.
  • Espasmos y puntos dolorosos. Pueden aparecer contracturas musculares y zonas sensibles al tacto que aumentan el dolor al presionarlas. Estos síntomas se relacionan con la rigidez muscular.
  • Sensación de hormigueo, pinchazos, ardor o incluso debilidad en determinadas áreas.
  • Fatiga. Sensación de cansancio general a lo largo del día asociada a la tensión muscular mantenida. Si necesitas apoyo, puedes leer más sobre qué vitaminas tomar para el cansancio.
  • Dolor con el movimiento o la respiración. Puede intensificarse al realizar ciertos movimientos del tronco o al respirar profundamente, sobre todo si hay implicación de las costillas.
  • Cambios posturales. Suele haber una tendencia a adoptar posturas como encorvarse para intentar disminuir las molestias.

Es importante que consultes con tu médico si te despierta el dolor por la noche y no se calma en reposo, si el dolor te dura más de dos semanas, se te pasa al brazo y además tienes fiebre, toses o adelgazas sin cambiar tus hábitos alimentarios.

Tratamiento y prevención: calor, movimiento, estiramientos y postura

El tratamiento de la dorsalgia se centra principalmente en aliviar el dolor y tratar la causa que la origina. En una primera fase, el especialista puede indicar el uso de medicamentos como analgésicos, antiinflamatorios o relajantes musculares para reducir las molestias, aunque este tipo de tratamiento suele ser temporal y orientado al control del síntoma.

La aplicación de calor local con el Parche de calor Multiuso* de Farline te puede ayudar a aliviar el dolor muscular y de las articulaciones, gracias al agradable calor que desprende entre 8 y 12 horas. Antes de aplicarlo, limpia y seca bien la zona donde lo quieres poner. Abre el paquete de plástico, retira la película protectora y colócalo en la zona de la espalda donde tengas dolor. El parche se activa al cabo de 1 minuto y se calienta en 5 minutos. Ofrece una distribución uniforme del calor durante unas 8 horas.

También puedes aplicar calor en tu espalda con la Almohada Eléctrica Aposán , que tiene tres niveles de temperatura y un sistema de autoapagado de 90 minutos. Antes de utilizarla es importante que leas bien las instrucciones de uso y esta guía sobre cómo usar una manta eléctrica de forma segura.

Con el saco térmico de semillas de Aposán también puedes aplicar calor para aliviar el dolor. Una vez que lo has calentado en el microondas, lo aplicas en la zona dorsal. Las semillas esterilizadas de trigo están distribuidas en 4 secciones para que recibas su calor de una forma más uniforme. Se calientan en el microondas en tres ciclos de 30 segundos a una potencia máxima de 700w.

En Aposán también tienes disponible la Bolsa de agua caliente , con una capacidad de 2 litros. Su boca ancha evita el riesgo de escaldado y cuenta con un tapón de seguridad a prueba de fugas. Antes de usarla, es muy importante leer y seguir correctamente las instrucciones.

Además de la aplicación del calor, la fisioterapia es un buen aliado para resolver los casos de dorsalgia, puesto que mejora la movilidad, disminuye la tensión muscular y corrige los factores que provocan el dolor.

Los ejercicios de fortalecimiento y estiramiento, las técnicas de relajación de la musculatura de la cintura escapular, la reeducación postural y respiratoria (tanto diafragmática como torácica), así como la tonificación de la musculatura dorsal, son fundamentales para favorecer la alineación de la columna y aliviar el dolor.

También, es fundamental realizar cambios en los hábitos diarios, especialmente en lo relacionado con la postura y las actividades que pueden agravar el dolor.

En situaciones más complicadas o cuando el tratamiento conservador no resulta suficiente, los profesionales médicos pueden valorar otras opciones, como los bloqueos nerviosos mediante infiltraciones o la cirugía, especialmente cuando existen compresiones nerviosas importantes o alteraciones estructurales.

Acude a tu farmacia y pregunta por los productos de Farline y Aposán. Tu farmacéutico de confianza siempre está disponible para ofrecerte consejo y recomendarte lo más adecuado, según tus necesidades.

*PRODUCTO SANITARIO. Cumple la normativa vigente de productos sanitarios.

Fuente:

  • Dorsalgia. Clínica Universidad de Navarra.
  • ¿Qué es la dorsalgia y por qué se produce? Traumadrid.
  • Consejos para prevenir la dorsalgia. Camde.
  • Dolor dorsal. Dorsalgia. Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.
  • Elaboración propia.

Validado por Blanca Mateos,
Farmacéutica

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