Alimentación en el deporte

La alimentación repercute directamente en nuestra salud y bienestar. Máxime en el caso de los deportistas, pues la elección de la dieta puede influenciar en el rendimiento, recuperación, y otros factores como pérdida o incremento de peso, o mejora funcional. 

Una dieta perfecta debe incluir los tres elementos necesarios para un buen metabolismo: grasas (buenas), hidratos y proteínas; así como vitaminas y minerales, y por supuesto, una adecuada hidratación. En el caso de las personas que practican deporte o realizan una actividad intensa, esta premisa se mantiene.    


¿Qué alimentos se deben tomar?


Lo ideal es una dieta variada y equilibrada, basada en alimentos saludables, huyendo de procesados, o dietas milagro. Se puede adaptar a la actividad que se realiza. Así, para procesos aeróbicos, los hidratos de carbono son el combustible para nuestros músculos, mientras que si se requiere gran esfuerzo muscular, las proteínas son fundamentales, siempre sin sobrepasar 1 gr / kg de peso corporal.

Cereales integrales y legumbres, deben ser la base de un deportista, especialmente en periodos anteriores a la competición. Son la fuente principal de energía, teniendo un bajo índice glucémico, y son ricos en fibras, y también proteínas en el caso de las legumbres.

Frutas y verduras. Son alimentos poco calóricos, mientras que aportan gran cantidad de vitaminas, como la vitamina C, que además de antioxidante, contribuye a la formación normal de colágeno, el principal componente del cartílago articular. 

Carnes blancas como el pollo, pavo y conejo, que aportan proteína de alto valor biológico, que ayudarán a la recuperación muscular, mientras que son bajas en grasas.

Pescados azules como sardinas, atún, salmón, etc… que además de proteínas y vitaminas como la B6, aporta grasas de buena calidad, como el Omega-3, que además de reducir los niveles de triglicéridos y colesterol en sangre, regula los procesos inflamatorios. 

Además, complementos alimenticios a base de colágeno, magnesio, vitamina C, y vitaminas B2 y B6, pueden contribuir a cuidar no sólo las articulaciones, sino todo el sistema locomotor del deportista, y a la disminución del cansancio y la fatiga. 
Prueba a tomarlos de una forma distinta, incorporados en recetas saludables y llenas de energía.

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